A
poco más de 10 meses desde el atentado al semanario satírico Charlie Hebdo, Francia se encuentra de
nuevo en un estado de luto y confusión, debido a los atentados sufridos el
pasado 13 de noviembre, en dónde se tiene de momento un saldo estimado de al
menos 129 muertos y 352 heridos.
Con
el lema 'Alá Akbar' (Dios es el más grande), de
parte de los perpetradores, los dos ataques contra Francia han sido
considerados por el mundo como una "carnicería" y un acto que es
reprobable desde cualquier ángulo ético, político y humano.
A pesar de que en enero, el mundo se había horrorizado
después del fallecimiento de 12 personas en el atentado Charlie Hebdo, hace algunos días una masacre aún mayor ha bañado de
sangre las calles de la capital francesa.
El presidente francés, François Hollande, calificó la matanza
como "un acto de guerra que fue preparado, organizado y planificado desde
el extranjero, con ayuda interna".
Además señalo, "sabíamos que estábamos
amenazados, y lo estamos porque somos un país de libertad”. Tales declaraciones
son parecidas a las que en septiembre del 2001 pronunciara George Bush, en
respuesta a los atentados en Washington y Nueva York, que conmocionaron al
mundo hace ya catorce años.
Hollande anunció
este lunes un cambio drástico en la Constitución, como una de las medidas a
implementar, después de que el pasado sábado 14 de noviembre se comprometiera a
atacar sin ninguna piedad al Estado Islámico.
En informes del portal El País, el cambio constitucional
anunciado prevé dar más margen policial para perseguir y vigilar a los
sospechosos, endurecer las penas y dar más competencias al Ejecutivo para
situaciones de excepción sin llegar al estado de sitio, que implicaría ceder el
poder a los militares. Es la legislación sobre el estado de emergencia la que
se modificará con ese cambio constitucional. Necesitará el apoyo de tres
quintos del Parlamento. A la vista de debates recientes para aprobar medidas
contra el terrorismo, el Ejecutivo no tendrá problemas para sacar adelante el nuevo
paquete.
El grupo
yidahista, en un comunicado publicado en internet y emitido el mismo sábado, se
adjudico ser el responsable de los seis ataques que sufrió la capital francesa.
"No sirven para nada, ni siquiera para proteger las
podridas calles de París", fueron parte de las declaraciones del grupo, al
mofarse de lo sucedido a los parisinos.
Tal y como se ha visto, París no se ha quedado quieto tras la agresión
de parte del grupo EI; con las declaraciones del presidente francés y el ataque
del domingo 15 de noviembre, de 20 bombas sobre el feudo de los yidahistas en
Raqa, en el este de Siria, en dónde los resultados fueron la destrucción de un
puesto de mando y un campo de entrenamiento.
Las medidas tomadas por el gobierno francés, tal y como se
menciono anteriormente, son parecidas a las del gobierno estadounidense a lo
largo de los años de constante guerra contra el "terrorismo"; tal
parece que esas medidas no han sido las más adecuadas para poder resolver los
conflictos que han aquejado a estos países, debido a que los casos de violencia
son cada vez más atroces y despiadados de parte de ambos continentes. La
violencia sólo ha desencadenado más violencia y sufrimiento para los ciudadanos
de cada país, debido a las dispuestas militares, que sólo generan que los
ataques se multipliquen y la guerra civil continúe de manera indeterminada.
El reciente suceso en París parece que ha servido para limar
asperezas entre los países occidentales que combaten el Estado Islámico, para unir
fuerzas en contra del gobierno de Bashar al Assad y Rusia.
Pero la pregunta es si realmente, combatir violencia con más
violencia es la respuesta para poder finalizar el sufrimiento de varias
generaciones de personas debido a esta guerra despiadada entre Oriente y
Occidente.




